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18.9.09

Admiradora secreta... ¡no es un juego!

Como era de costumbre Carlos todas las mañanas llegaba temprano al colegio, era el primero en llegar, eso a él le gustaba porque era en el único momento que podía estar en silencio, podía reflexionar y pensar, admiraba mirar los grandes cerros nevados mientras escribía canciones para luego tocarlas en su guitarra constantemente escribía canciones sobre desiluciones amorosas, sobre soledad, etc. Su último amor había sido un total fracaso, una persona frívola y con poco sentimiento, nada comparado con Carlos... un tipo romántico, entregado, apasionado, alegre. Luego de esta desilusión amorosa Carlos no quiso tener nada más con nadie por un largo tiempo, quería dedicarse mas a lo que significaba su entorno, a su persona en general, desde que había estado pololeando con aquella chica había dejado de preocuparse por él ya que como prioridad estaba ella.


Pasaba el tiempo y la herida de un mal amor iba sanando poco a poco, él estaba tranquilo, le dejaba todo eso del amor al futuro, solo el futuro sabia que pasaría mas adelante.


Meses después como era de costumbre llegó una temprana mañana a su colegio, se sentó junto a la ventana y observo el paisaje, reviso su mochila para buscar su cuaderno y escribir, entre tanto movimiento una carta con un corazón cayó entre su cuaderno, la abrió y leyó.


Carlos...


No he tenido el valor para decirte lo que siento por ti,
lo sé, soy una cobarde pero ¿qué mas da? de todas formas
creo que si me conocieras no te gustaría volver a saber de
mi persona. Tengo miedo de decirte mis sentimientos
hacia ti mirándote a la cara, es por eso que decidí hacer
esta carta pero no creas que pretendo esconderme en las
penumbras de mis penurias por toda la eternidad, solo
buscaba salir de esta oscuridad que se me hace cada
día mas difícil de soportar.
Quiero que te quede claro que estoy locamente enamorada
de ti, que te quiero para mi y que siempre estaré aquí para ti.
Se que estas recuperandote de una desilusión amorosa, es
por eso que me esperare aquí hasta que tu corazón dicte que
solamente yo te puedo amar como ningún otro ser en el mundo.


Se despide tu admiradora secreta (por ahora).




Carlos al leer esa carta quedó bastante conmovido, con una extraña sensación, quería saber quien era la que le había escrito tal carta pero obviamente él no sabría de quien era hasta que esa persona se lo dijera mirándolo a la cara.


Pasaban los meses y las cartas eran cada vez más frecuente, cada vez con un tono más comprometedor, así como si estuviera locamente y perdidamente enamorada de él, Carlos no sabia que hacer, se moría por saber quien era su admiradora secreta, él tenia miedo, sentía que se estaba enamorando también de una persona que ni siquiera conocía, que se estaba enamorando de cartas, de palabras y no de algo concreto... de una persona.


Un día estaba almorzando junto a sus compañeros cuando vio entre sus libros una pequeña carta que decía que lo esperaba a la salida del colegio al lado del negocio. Pasaban las horas y se les hacia eterno a Carlos, quería conocerla luego, la duda lo comía por dentro.


4:40 p.m, la hora de salida, fue corriendo al negocio a encontrarse con su admiradora, había una chica de pelo negro, alta, de contextura gruesa y ojos café. Ella lo saludo...


Hola, soy Paz, la chica de las cartas
- Mucho gusto Paz, para que decirte mi nombre si ya lo sabes
Solo quería que me conocieras, me costó mucho tomar esta iniciativa, se que ahora ya no quieres saber nada más de mi, pero quería morir en el intento a que morir sabiendo que nunca lo intente.


Ella se da media vuelta con lágrimas en los ojos con voz quebrada le dice adiós, Carlos le toma la mano y le da un beso


Paz, aunque no me creas me enamore de ti, me enamore de tus versos, de tus palabras, deseo conocerte más, estos meses han sido especiales, tus cartas le han dado un valor fundamental a mi vida
- ¿es broma? (llorando) nunca creí que pasaría esto (lo abraza fuertemente).




Pasaron 10 meses donde Paz y Carlos se conocieron y se hicieron novios.
Hoy llevan 3 años casados y son una pareja realmente feliz, donde el respeto, la fidelidad y el amor han sacado grandes frutos y un gran fruto que viene en camino.

4.7.09

La primera vez

Carlos y Daniela eran una pareja. Tenían 12 meses siendo novios, eran felices, como toda pareja pasaban por altos y bajos pero siempre lograban superar sus problemas juntos, después de todo el amor era más fuerte.
El día 16 de julio cumplian el año y no sabían como celebrarlo, ya habían hecho todo tipo de celebraciones, desde salidas al cine hasta cenas en la noche iluminados por velas. Ese día querían hacer algo especial, algo lindo, era su primer año, un día importante para ellos.
Daniela era virgen, durante los 12 meses con su novio nunca quiso hacer el amor con él porque sentía miedo, no sabia lo que se sentía tener relaciones, tenía miedos físicos y sicológicos, Carlos siempre la respeto, él decía que la esperaría hasta el día en que ella estuviera preparada pero eso ya se estaba tornando algo molesto, iban a cumplir ya un año juntos y ella no se entregaba a él por sus miedos. Carlos decidido a conversar este tema con ella le pregunta si estaría dispuesta a perder su virginidad con ella la noche de la celebración de su año, ella respondió que no sabia, que tenía miedo y que estaba insegura. Carlos enojado le responde que no tiene porque sentir miedo porque él nunca le haría algo que a ella le hiciera daño, Daniela al sentir que su pololo estaba molesto porque ella no se entregaba a él le respondió que lo iba a pensar.
Paso un día entero sin que Carlos estuviera noticias de Daniela, esa noche cumplian el año y Carlos quería pasar la noche con su polola. Espero horas hasta que sonó el teléfono de Daniela, esta diciéndole que ya había pensado la respuesta y que esa noche estaba dispuesta a perder la virginidad con él, Carlos feliz le dice que se junten en su casa a las 10 de la noche porque estaría solo.
Pasaron las horas, Carlos tenia una cena preparada para Daniela. Llegó Daniela y ahí estaba ella... con un vestido color rojo muy hermoso. Carlos deslumbrado por su belleza le da un beso, se sientan a comer, conversaron largas horas de lo que sería esa noche, el reloj indicaba las doce de la noche, ya habían cumplido su año. Él toma a Daniela de la mano y se la lleva al cuarto de sus padres. La recosto en la cama, él encima de ella la comienza a besar, lentamente las manos de Carlos recorrían sus piernas mientras la besaba, su respiración se notaba agitada, ahora ella encima de él le sacaba la ropa, mientras lentamente comenzaban a moverse, Carlos agarraba fuertemente sus pechos ayudandola a que ella se estimulara. Daniela repetía con voz agitada "te amo". Los dos se encontraban desnudos, frente a frente, él la mira y ella también como queriendo decir que estaba preparada, acariciando sus cuerpos empezaron a tener el acto concreto, Daniela se notaba un tanto dolorida, al principio le costaba un poco pero solo fue cosa de costumbre.
Pasaron largas horas haciendo el amor, ya estaban cansados por lo que disidieron parar, se besaron y se quedaron dormidos hasta el otro día...
Eran las 8 de la mañana y Daniela despierta, mira al lado y ve a Carlos, lo mira y llora, lloraba porque se sentía emocionada, sentía que había hecho el amor con la persona correcta, con su primer amor y tal vez el ultimo. Carlos al sentir llorar a Daniela despierta, al ver a Daniela haciéndole cariño se hace a un lago, ella no entendía el porque, le pregunta y Carlos solo sonríe, pasaron unos minutos en silencio, él no hablaba, por lo que Daniela le dice "te amo", Carlos la mira y le dice que lo de anoche le sirvió mucho para darse cuenta de que no la amaba tanto como él pensaba, que esperaba que entendiera y que ya no podía seguir con ella, que había sido solo un juego de la primera vez, que ahora podría estar con todos los que quisiera hasta que decidiera a quedarse con uno. Daniela impactada lo mira sin entender nada, lo miro durante 10 segundos y le pego una cachetada, tomo sus cosas y se fue de ahí... llorando, triste por lo que Carlos le había hecho.
Pasaron las semanas y Daniela aun vivía el luto de su amor, había pasado semanas encerrada en pieza llorando por todo lo que había hecho Carlos. Daniela había mandando a su mejor amiga, Debora para que le investigara más sobre la vida de Carlos por lo cual se entero de que Carlos no era casto, que había tenido relaciones sexuales anteriormente y de que tenia una relación con otra mujer hace ya más de un año.
Daniela pensó que nunca podría recuperarse de aquella gran desilusión, estaba cerrada con la idea de que nunca más se volvería a enamorar ni a creer en ningún otro hombre.
Paso un mes y Daniela ya estaba un poco mejor, ya había superado la perdida de aquel hombre que la traiciono y le mintió, durante ese mes Daniela había sentido fuertes dolores de cabeza, desmayos, incluso vomito, no quería ir al médico ya que tenia miedo de que la respuesta fuera de que estaba embarazada, pero los desmayos, los dolores aumentaban cada vez más así que le pidió a Debora que la acompañara. Al llegar al hospital le hicieron una cantidad grande de chequeos médicos, le dijeron que los resultados de los examenes tardarían alrededor de una semana y que ahí podría ir a buscar sus resultados.
Pasó la semana y ya era la hora de saber si estaba embarazada o no, el doctor tenía cara preocupante, Daniela asustada pregunta...
- estoy embarazada?
- No Daniela, no estás embarazada
- Entonces qué tengo?
-Tú... tienes sida.

El gran susto.


Era una tarde como la de la de todos los días, una tarde rutinaria, una tarde donde veía como la gente corría de un lado hacia otro, cruzando las calles sin respetar los semáforos, empujando a la gente, a esas pobres ancianas que se afirmaban de un bastón, a esos pequeños niños que desorientados miraban como si no entendieran nada.
Eran alrededor de las 7 de la tarde, iba camino a casa. Escuchaba música mientras iba mirando esas viejas calles de Valparaíso, casas entre los cerros a punto de caerse, niños jugando con barro y una anciana pidiendo limosna con su sucia ropa. Eran las 7:30, aún me quedaba un largo camino por recorrer, tenía que subir largas e interminables escaleras para llegar a la punta del cerro, lugar donde se encontraba mi vieja casa, intentaba evitar mirar hacia arriba, subir esas escaleras se me hacia algo totalmente agotador.
Estaba oscuro, los niños ya se habían entrado a sus hogares, no había ruido alguno, solo me encontraba yo y mi soledad. Era un lugar frío, oscuro, los postes ya no prendían y en sus casas ya todos estaban con sus familias.
Todos decían que era un lugar peligroso pero para mi era un lugar maravilloso, lleno de recuerdos inolvidables... y ahí seguía yo, subiendo y subiendo grandes escalones mientras recordaba mi dura infancia en aquel lugar. Me detengo un segundo, mis pies estaban inchados, habia sido un día duro, necesitaba descansar, entonces me sente por largos minutos en la escalera mientras admiraba de ahí el oceano, miro la hora... las 8:15. Rápidamente me levante y empeze a caminar, era tarde... mi familia se comenzaria a preocupar.
Subo tres escalones y siento un ruido, me detengo, miro hacia atrás, nada por acá, nada por allá, bien, no hay nada de que preocuparse, es solo parte de mi imaginación, entonces seguí subiendo. Tres pasos y siento que alguien me va siguiendo, miro una sombra, pero no logro ver de que es esa sombra, pero al escuchar los pasos cortitos, me empecé a preocupar, subí rápido, mi corazón latía 100 k/m por hora, estaba asustada, ¡era mi fin!, quise correr, pero mis pies hinchados me lo impedían, mientras más me apuraba, los paso de mi oponente más se apresuraban, fue entonces cuando empecé mi travesía por el cerro, rápidamente corrí, corrí, seguí corriendo, sin mirar atrás, la sombra seguía persiguiéndome, pero como no había luz, no lograba entender la sombra, pero no estaba preocupada ahora de eso, solo corría, mi mente estaba nula, solo pensaba en salvarme de aquella persona que intentaría asaltarme... los pasos de mi contrincante cada vez se acercaban a mi, más rápido, corría con furia, intentaba apurarme, pues él me estaba alcanzando, fue entonces cuando pensé que no había nada más por hacer, decidí a darme vuelta para prepararme de lo que se venia, fue entonces cuando me dí cuenta que lo que me perseguía solo era un perro, que movía su larga cola con su gran lengua afuera. Me senté en la escalera junto a él... desepcionada por aquel gran error y aterrada por el gran horror, entonces lo miré y solo llore.

30.6.09

Carta a Jesús


Como pasa el tiempo no? Recuerdo que hace un par de meses siempre te escribía cartas, como siempre diciéndote lo mucho que te quería, lo feliz que me sentía cuando te escribía y lo orgullosa que me sentia de ti. Después de la última vez que la vida volvió a desilucionarme por fin decidí a escribirte nuevamente y la verdad no se porque lo hago, si aunque te lo escriba nunca vas a lograr entenderme. Aún no logro saber porque la vida es tan injusta conmigo, hoy me lo vuelvo a preguntar ¿por qué?, ¿por qué me toco esta vida? ¿por qué mi vida gira solo entorno a tristeza y maldad?, no creo que en mis cortos 16 años allá sido tan mala como para merecer todo lo que me a pasado en este tiempo, ¿por qué si lo doy todo termino así ... sufriendo y recordando cuando era feliz?, tanto tiempo y aún sigo aquí... sola y las únicas palabras que escucho una y otra vez es "todo pasa por algo", "hay cosas peores"... ¿por qué?, ¿acaso hiciste esa vida para sufrir?, ¿acaso estas son solo pruebas de supervivencia?, ¿acaso solo son partes de cambios en mi vida?, no lo entiendo. He intentado ser feliz de muchas formas, pero siempre termino errando, acaso.. ¿esto es vida?, ¿esto es lo que me toco vivir?, quizá me quede mucho por vivir pero pienso que la idea de la vida no es solo sufrir. Te escribí en mis cortos momentos de felicidad, pero también te he escrito en los grandes momentos de tristeza y aún sigo aquí, esperando la maldita respuesta, espero algún día me las respondas o al menos me ayudes a encontrarlas. Si me escuchas, si lees mis cartas, esperame... te conoceré pronto.

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